Calitx, el cuadro.

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Calitx, Maria Martínez Fuster

Calitx, el cuadro

Análisis de la pintura artísitca «Calitx, el cuadro» por María Martinez Fuster.

LA ARTISTA

María nace en Alicante en marzo de 1979 y estudia Bellas Artes en la Universidad Complutense de Madrid, especializándose en retrato. 

Actualmente pinta retratos por encargo y cualquier tema o proyecto de interés en Madrid.

Encargos: mariapittiarte@gmail.com

PROYECTO ARTÍSTICO CALITX

Encargo del propietario del local de eventos “Calitx”; José Luis Giménez. Encarga la representación del juego antiguo del Calitx confiando a la artista absoluta libertad para la creación. 

Se trata de un juego tradicional de la Comunidad Valenciana que sólo se necesita un trozo de caña, monedas, una tiza y tantos jugadores como quieran divertirse.

EL CUADRO 

Técnica: Acrílico sobre lienzo 

Medidas: 120*140

ANÁLISIS DEL CUADRO

Maria investiga sobre el juego y trabaja inspirándose en fotografías antiguas del pueblo de Callosa de’En Sarriá y su ambiente, creando una composición en el lienzo donde la artista pretende transmitir la esencia del juego de una época. 

La escena representa a unos niños jugando al calitx en la plaza del Ayuntamiento de Callosa.

Cada personaje cobra vida y habla de su propia historia. El cuadro refleja las costumbres y valores arraigados de una época, así como el respeto por los mayores, el papel del hombre tan distinto al de la mujer o las míticas pandillas donde nunca faltaba el líder, un perdonavidas o el introvertido.

El protagonista del cuadro se centra en la mitad del lienzo, dejando muy claro que se trata del líder de la cuadrilla, el cabecilla del grupo. Lanza la moneda con tal seguridad y destreza que deja en evidencia su competencia. Su rival, situado detrás a su izquierda, aun transmitiendo aires de superioridad, se muestra amenazante por la jugada de su oponente. Nada le satisfaría más que llevarse la medalla delante de las niñas.

A la izquierda de la pintura en primer plano, descansa sobre el muro de una casa, una niña que cuenta su embelesamiento por el chico que se apoya en la pared, ni siquiera se fija en el juego, cuando todos están tan atentos a la jugada del líder.

La niña de vestido rosa hace un rato estaba jugando a la comba pero se para repentinamente a observar muy atenta cualquier movimiento del juego. Le divierte su comba, pero más le puede el ansia que le produce aprender de la conducta de sus mayores.

A la derecha del cuadro se encuentra un niño sentado en un banco de piedra y se adivina cómo desde su timidez contempla la jugada sin querer hacer cualquier movimiento que pueda alterar al jugador.

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